Tres letras que aparecen de pasada en una ficha de producto o en una ficha de seguridad: CMR. Es una sigla que inquieta, y el primer impulso es de lo más natural: descartar el producto y pasar a otra cosa.

De hecho, es una de las consultas que más recibimos. Probablemente sea uno de los aspectos peor comprendidos de la fabricación de velas y fondants de cera, porque está rodeado de mitos:

  • ¿Las menciones «sin CMR» o «no tóxico» garantizan un producto 100 % sano? Una fragancia puede contener sustancias clasificadas como CMR en baja concentración sin que tengan que figurar necesariamente en todos los documentos reglamentarios. Las obligaciones dependen de la sustancia, de su clasificación y de los umbrales aplicables. Transparencia total: lo indicamos todo, incluso lo infinitamente pequeño.
  • ¿Lo «natural» es inofensivo y lo «CMR», forzosamente sintético? Algunas sustancias clasificadas como CMR están presentes de forma natural en las materias primas de perfumería. Que algo sea natural o sintético no dice nada, por sí solo, del peligro de una sustancia. Rigor: juzgamos cada sustancia por sus datos, no por su origen.
  • ¿Una fórmula queda fijada para siempre? La ciencia avanza y las clasificaciones europeas cambian con regularidad. Agilidad: reevaluamos nuestras formulaciones cuando lo justifica la evolución de los conocimientos científicos, de la normativa o de los estándares aplicables.
  • CMR, ftalatos, alérgenos y disruptores endocrinos: ¿son lo mismo? Son categorías distintas, que como mucho pueden solaparse. Precisión: documentamos cada familia por separado.
  • ¿Una fragancia «sin CMR» arde mejor y hace menos humo? La combustión depende de la cera, de la mecha y de la dosificación, no de los CMR. Pedagogía: te explicamos lo que de verdad importa.

Ninguna de estas afirmaciones resiste un examen detenido.

Porque lo que determina el nivel de riesgo no es la mera presencia de una sustancia, sino su naturaleza, su proporción y la forma en que se utiliza el producto.

Por eso hemos decidido ponerlo todo sobre la mesa, con total transparencia: qué significa realmente «CMR», qué papel desempeñan estas moléculas en una fragancia, qué dice exactamente la normativa, dónde está el riesgo real en una vela y por qué un cambio normativo puede llevar a reformular una fragancia. Todo ello, con cifras de nuestras propias composiciones.


1. ¿Qué es un producto CMR?
2. ¿Qué papel desempeña una sustancia CMR en nuestras fragancias?
3. CMR en tus velas: ¿cuál es el riesgo real?
4. Nuestra postura
5. Preguntas frecuentes
6. Nuestros consejos para usar tus velas con tranquilidad
7. En conclusión
8. Fuentes


¿Qué es un producto CMR?

Por definición, el término CMR designa sustancias que presentan un peligro cancerígeno, mutágeno o tóxico para la reproducción. Estas propiedades pueden darse tanto en sustancias de origen natural como en sustancias de síntesis. Algunas de ellas están presentes en fragancias para velas. Que no cunda el pánico: vamos a explicarte con detalle cómo y por qué las utilizamos.

Pero ¿qué significa esta sigla algo intimidante? CMR es la abreviatura de Cancerígeno, Mutágeno y Reprotóxico. Vamos a verlo en detalle.

¿Qué significa CMR? La definición de los tres peligros

  • Cancerígeno (o carcinógeno): agente químico que puede provocar cáncer.
  • Mutágeno: sustancia que puede inducir mutaciones en el material genético. La mutagenicidad y la carcinogenicidad son dos propiedades toxicológicas distintas, aunque algunas sustancias presenten ambos peligros.
  • Reprotóxico: sustancia que puede alterar la fertilidad o causar malformaciones durante el embarazo.

La clasificación y la comunicación de los peligros de las sustancias CMR están estrictamente reguladas por la normativa europea. Según su concentración, su clasificación y las reglas aplicables, determinada información debe figurar en el etiquetado o en la documentación reglamentaria.

A primera vista puede asustar. Sin embargo, hay un matiz fundamental: la dilución de una sustancia en el producto final reduce su concentración y puede reducir la exposición. Aun así, no basta por sí sola para determinar el nivel de riesgo asociado al uso de la vela.

Otro punto importante:
no todos los CMR son iguales. Se clasifican en varias categorías según el nivel de evidencia disponible:

  • 1A — efecto demostrado en el ser humano;
  • 1B — efecto presunto, basado en estudios;
  • 2 — efecto sospechado, sin confirmar.

Infografía: la clasificación CMR (cancerígeno, mutágeno y reprotóxico) y sus niveles de evidencia 1A, 1B y 2

Así que vamos a explicarte qué implica en la práctica la presencia de estas sustancias, cómo regula la normativa su concentración y por qué su presencia en baja concentración no significa automáticamente que la vela suponga un riesgo importante para la salud. Sin olvidar lo que aportan realmente al resultado olfativo de tus fragancias.

Todo es cuestión de proporciones

En toxicología, hay un gran principio que lo resume todo: «la dosis hace el veneno». No es la mera presencia de una sustancia lo que determina el peligro, sino la cantidad en juego y la forma en que nos exponemos a ella.

Para entender bien la importancia de las proporciones, pongamos un ejemplo cotidiano: la lejía. Está en el armario de cualquier casa, y todos sabemos lo peligroso que puede ser este producto de limpieza. Su riesgo no se debe a ningún CMR (la lejía no contiene ninguno), pero no por ello es menos serio.

Sin embargo, esa misma lejía (o hipoclorito de sodio), utilizada para tratar el agua de una piscina, resulta mucho menos peligrosa: por eso los pictogramas de peligro de tu botella no aparecen a la entrada de la piscina municipal, ¡y menos mal! Lo que lo cambia todo es la dilución del producto en un gran volumen de agua.

Con nuestras fragancias ocurre lo mismo. Cuando un CMR aparece en una FDS (ficha de datos de seguridad), ten en cuenta que se trata de la proporción en el producto sin diluir, es decir, el porcentaje de CMR respecto a la cantidad total de la fragancia sola.

Y en una vela perfumada, la dosificación habitual es de un 10 % de fragancia por un 90 % de cera. Esta dilución reduce todavía más la proporción de sustancias potencialmente de riesgo en tu producto final.

A esto se suma la vía de exposición: una vela difunde una fragancia ya diluida, lentamente, en todo el volumen de una habitación. Nada que ver con manipular directamente un concentrado puro. La dosis y la vía de exposición son, por tanto, dos parámetros determinantes de la exposición real.

Ahora bien, una vela no se comporta como un simple difusor de fragancia. Al arder, el calor y la combustión transforman parte de sus componentes y los emiten en forma de gases o partículas. Por eso, la evaluación de la exposición también debe tener en cuenta las emisiones derivadas de la combustión, el tiempo de uso y la ventilación de la habitación. Precisamente por esta razón, los consejos de uso que encontrarás al final del artículo no son un detalle menor.


¿Qué papel desempeña una sustancia CMR en nuestras fragancias?

Nuestras fragancias se basan en gran parte en sustancias naturales. Por eso es habitual encontrar en ellas CMR, que a menudo desempeñan un papel real en el resultado olfativo. Eliminarlos sin más solo serviría para empobrecer la calidad y la riqueza de las fragancias.

De hecho, los CMR no tienen nada de excepcional en la naturaleza. ¿Sabías que las pepitas de manzana o las almendras amargas contienen cianuro de forma natural? La naturaleza es compleja, y muchas materias primas naturales contienen moléculas clasificadas como CMR. En nuestras fragancias ocurre lo mismo: una rosa natural es un conjunto de moléculas complejas. Por tanto, la presencia de uno de estos compuestos no es, en sí misma, señal de que el producto sea peligroso. Nuestro trabajo consiste en dar con la dosis justa para que solo actúe la magia de la fragancia.

Un ejemplo revelador: algunos aceites esenciales, sean ecológicos o no, pueden contener de forma natural sustancias con propiedades toxicológicas preocupantes. Por esta razón desaconsejamos el uso de aceites esenciales en velas. En definitiva, su carácter natural no basta, por sí solo, para garantizar su inocuidad.


CMR en tus velas: ¿cuál es el riesgo real?

Respondamos sin rodeos a las preguntas que recibimos con más frecuencia.

  • Sí, algunas de nuestras fragancias contienen CMR.
  • No, su presencia en baja concentración no permite, por sí sola, concluir que exista un riesgo importante para la salud.

El nivel de riesgo depende de la sustancia en cuestión, de su concentración, de la vía y la duración de la exposición, así como de las condiciones de uso. Es justo lo que te detallamos a continuación.

Un pliego de condiciones exigente

Contamos con un pliego de condiciones muy estricto, cuyo objetivo es reducir al mínimo el uso de sustancias CMR sin renunciar a un resultado olfativo óptimo. Cuando una sustancia queda fuera de nuestros criterios de fabricación, seleccionamos materias primas que cumplen nuestros requisitos de formulación y evaluamos su comportamiento en las condiciones de uso previstas, para sustituirla o complementarla. El objetivo es doble: controlar los posibles riesgos y, al mismo tiempo, ofrecerte la mejor calidad posible. Ese es nuestro equilibrio: la naturaleza nos da la inspiración olfativa, y la ciencia nos permite caracterizar mejor las sustancias utilizadas, controlar su formulación y reducir los riesgos asociados a su uso.

Una conformidad estrictamente regulada

Más allá de nuestro propio pliego de condiciones, nuestras fragancias se rigen por un marco normativo europeo estricto. El reglamento CLP regula la clasificación y el etiquetado de las sustancias, mientras que el reglamento REACH rige su registro y su evaluación a escala europea.

Y, sobre todo, la seguridad no se basa en una simple promesa, sino en documentos oficiales que ponemos a tu disposición para cada fragancia:

  • la ficha de datos de seguridad (FDS), que proporciona la información reglamentaria pertinente sobre la composición, los peligros y las precauciones de uso;
  • el certificado de conformidad IFRA (International Fragrance Association), que indica que la fragancia cumple los Estándares IFRA aplicables al uso previsto y precisa las dosis máximas correspondientes;
  • la lista de alérgenos, muy valiosa para las pieles sensibles.

Son referencias transparentes en las que puedes apoyarte con total confianza. Eso sí, estos documentos no sustituyen la evaluación de seguridad ni las obligaciones reglamentarias que se aplican a tu propio producto final.

Cuando una sustancia se reclasifica: la reformulación

Algo que a menudo se desconoce:
una clasificación nunca es definitiva. A escala europea, la ECHA (Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas) reevalúa continuamente los datos científicos disponibles, y no es raro que una molécula utilizada durante años sin una clasificación especial acabe reclasificada como CMR. La molécula no ha cambiado: lo que ha avanzado es el conocimiento.

La consecuencia es muy concreta: un cambio en la clasificación reglamentaria de un componente puede obligarnos a revisar una fragancia que ya no cumpla nuestros criterios internos. No porque su fórmula haya cambiado, sino porque ha cambiado el estatus reglamentario de uno de sus componentes.

En ese caso, no dejamos las cosas como están: iniciamos una reformulación. Nuestros perfumistas retocan la fórmula para que vuelva a cumplir nuestros criterios, procurando mantenerse lo más fieles posible al perfil olfativo original. Por eso también una fragancia puede evolucionar ligeramente con el tiempo: no por una decisión comercial, sino para seguir cumpliendo la normativa.

«Contiene» o «sin CMR»: lo que significa realmente

Las fichas de producto de nuestras fragancias siempre te indican la presencia o ausencia de CMR. Pero no te quedes solo con esa mención: lo que cuenta ante todo es la proporción de estas sustancias. Así que no hay por qué alarmarse antes de tiempo.

Cuando indicamos «sin CMR», esta mención responde a nuestros criterios y a la declaración emitida por nuestro perfumista. Este certificado CMR es el documento que permite demostrar la ausencia o la presencia de sustancias clasificadas como CMR en una fragancia. No tiene carácter reglamentario: emitirlo queda a criterio de cada perfumista. Lo obtenemos para cada una de nuestras fragancias y lo ponemos a tu disposición.

De ahí se deriva un punto esencial: que una mezcla no esté clasificada como CMR no significa necesariamente que no contenga ninguna sustancia con propiedades CMR intrínsecas. Por tanto, una alegación «sin CMR» debe definirse con precisión y no confundirse con los umbrales de clasificación del CLP. Cuando una sustancia está presente en cantidades muy pequeñas, puede no estar sujeta a la obligación de declararse en la ficha de datos de seguridad (FDS), según los umbrales y las reglas aplicables. Es el caso, por ejemplo, de nuestra fragancia Flor de azahar: la sustancia está presente, pero en una proporción demasiado baja para figurar en la FDS. Algo que puede llevar a confusión: lees «contiene» en la ficha de producto, pero no encuentras el detalle en la FDS. Aun así, optamos por la transparencia y lo indicamos claramente.

Un ejemplo concreto de clasificación

Para evaluar la peligrosidad de los agentes químicos existen distintas tablas de clasificación conformes al reglamento CLP. Indican los umbrales o proporciones a partir de los cuales el peligro de una sustancia obliga a clasificar la mezcla y activa, entre otras cosas, la obligación de mostrar pictogramas.

Veamos qué indica un extracto de estas tablas. Tomamos aquí como ejemplo las sustancias reprotóxicas de categoría 2, las más habituales en las fragancias para velas.

El extracto seleccionado indica, para un componente clasificado Repr. 2, un valor del 0,1 % y un umbral de clasificación de la mezcla de ≥ 3 %. Para un componente clasificado Lact (efectos sobre la lactancia o a través de ella), se indica el mismo valor del 0,1 %.

Lo que debes recordar:
en el caso general de una mezcla que contiene una sustancia clasificada Repr. 2, el límite de concentración genérico aplicable es del 3 %. Sin embargo, este valor no es un umbral universal: algunas sustancias pueden tener límites específicos, y las reglas de clasificación deben comprobarse caso por caso.

En una de nuestras composiciones hemos encontrado los siguientes datos:

«Contiene CMR; en caso de aporte indirecto, dicho aporte es técnicamente inevitable aplicando buenas prácticas de fabricación.»

Se identifican tres sustancias y, para cada una, la parte añadida a la fórmula figura como «n.d.»:

  • p-Cimeno (n.º CAS 99-87-6): 0,0020 %;
  • Estragol (metilchavicol), clasificado CAR2 (n.º CAS 140-67-0): 0,0039 %;
  • Delta-3-careno (n.º CAS 13466-78-9): 0,0392 %.

Hay dos cosas que saltan a la vista. Primero, ese «n.d.» en las tres sustancias: ninguna de ellas se ha añadido a la fórmula. Todo procede de un aporte indirecto de origen natural, es decir, de moléculas presentes de forma natural en las materias primas utilizadas. Como indica la declaración del perfumista, este aporte es técnicamente inevitable, incluso aplicando buenas prácticas de fabricación.

Después, las cantidades: sumadas, estas tres sustancias representan el 0,0451 % del concentrado de fragancia, y eso, recordémoslo, en estado concentrado.

Repasemos el ejemplo paso a paso:

  • la fragancia elegida sí contiene CMR;
  • ninguno se ha añadido a la fórmula: su presencia es un aporte indirecto de origen natural, técnicamente inevitable;
  • representan el 0,0451 % del concentrado de fragancia, es decir, solo el 0,00451 % del producto final con una dosificación del 10 %;
  • ahora bien, para alcanzar la clasificación tomada como ejemplo más arriba, haría falta una presencia de al menos el 3 %.
Infografía: dilución de una fragancia concentrada en una vela, del 0,0451 % al 0,00451 % de CMR en el producto final

También nos mantenemos por debajo del 0,1 %. Sin embargo, esta cifra no es un umbral universal de declaración: las obligaciones de información dependen de la sustancia, de su clasificación y de las disposiciones reglamentarias aplicables.

Estas concentraciones son bajas y, por sí solas, no llevan a clasificar la fragancia como reprotóxica. Pero tampoco bastan para afirmar que el riesgo asociado al uso de la vela sea nulo o insignificante: este depende también de las propiedades de las sustancias en cuestión, de la exposición y de las emisiones derivadas de la combustión.


Nuestra postura

Más allá de la normativa, queremos compartir contigo nuestra posición, con toda honestidad.

Por qué apostamos por una amplia selección de fragancias

Nuestra postura es clara y la defendemos: damos prioridad a una enorme selección de fragancias de calidad. Porque, en contra de lo que suele creerse, un CMR no es necesariamente una sustancia sintética:

  • algunas de estas moléculas están presentes de forma natural en materias primas utilizadas en perfumería;
  • son precisamente ellas las que permiten, de forma natural, que muchas fragancias existan y desplieguen toda su riqueza olfativa;
  • eliminarlas sistemáticamente supondría empobrecer drásticamente la paleta de fragancias que podemos ofrecerte.

En lugar de renunciar a estas fragancias, optamos por controlarlas rigurosamente y por informarte con total claridad. Indicamos sistemáticamente la posible presencia de CMR en cada ficha de producto, más allá de las menciones reglamentarias obligatorias. Transparencia por convicción, para que puedas crear con total confianza.


Preguntas frecuentes

«Sin CMR», ¿es garantía de un producto más seguro?

No necesariamente. La mención «sin CMR» solo indica la ausencia de una categoría de sustancias; no dice nada de la dosis ni del resto de componentes. Lo que determina realmente el nivel de riesgo es la proporción de la sustancia y la forma en que se utiliza el producto. Una fragancia con una traza ínfima de CMR, muy diluida en una vela, puede ser más tranquilizadora que un producto «sin CMR» utilizado en malas condiciones.

CMR, ftalatos, alérgenos, disruptores endocrinos: ¿son lo mismo?

No, y es una confusión muy extendida. Son conceptos diferentes, aunque a veces puedan solaparse:

  • los CMR son una categoría reglamentaria (Cancerígeno, Mutágeno, Reprotóxico);
  • los ftalatos son una familia de moléculas, a veces sospechosas de tener efectos endocrinos; varios de ellos están clasificados como CMR y hoy en día prohibidos (son los que se asocian a los plásticos y a los juguetes). En perfumería solo uno sigue autorizado, dentro de un marco estricto: el ftalato de etilo (DEP), que no está clasificado como CMR ni se considera peligroso según la normativa vigente. Es, por tanto, el único que puede estar presente en nuestras fragancias;
  • los disruptores endocrinos actúan sobre el sistema hormonal;
  • los alérgenos pueden provocar reacciones cutáneas o respiratorias.

Una fragancia puede perfectamente ser «sin CMR» y contener alérgenos, y viceversa. Por eso nunca hay que reducir la seguridad de una fragancia a una sola mención. Si quieres descartar de una vez los CMR y el ftalato de etilo, nuestra colección Fragancias sin CMR ni ftalatos de etilo reúne las fragancias sin ninguna sustancia clasificada como CMR y de las que se ha retirado el ftalato de etilo: una decisión de transparencia, no una obligación reglamentaria.

¿Una fragancia «sin CMR» es totalmente inocua?

Ninguna fragancia, por muy cuidada que esté, puede presumir de una inocuidad total: un producto «sin CMR» puede contener igualmente alérgenos naturales. La verdadera seguridad no depende de una promesa, sino de la transparencia documental —ficha de datos de seguridad (FDS) y lista de alérgenos— y del respeto de las dosis recomendadas.

¿Son peligrosos los CMR incluso en dosis muy bajas?

La normativa se basa en umbrales de clasificación, que se refieren al peligro intrínseco de las sustancias y no a una evaluación de la exposición. Por debajo de cierta proporción, una mezcla no se clasifica, lo que no significa que el riesgo durante el uso sea nulo. Ese riesgo depende también de la dilución (alrededor de un 10 % de fragancia por un 90 % de cera), de las emisiones derivadas de la combustión, del tiempo de uso y de la ventilación.

¿Una fragancia «sin CMR» arde mejor y hace menos humo?

Es un mito. La calidad de la combustión (llama estable, sin humo negro, sin «hongo» en la mecha) depende ante todo de la cera, de la mecha, de la dosificación y de las condiciones de combustión (corrientes de aire, duración). La presencia o ausencia de CMR no tiene, en sí misma, una incidencia directa en estos fenómenos.

¿Cómo comprobar en la práctica lo que contiene una fragancia?

Basándote en documentos oficiales, y no en simples alegaciones:

  • la ficha de datos de seguridad (FDS), que proporciona la información reglamentaria pertinente sobre la composición, los peligros y las precauciones de uso;
  • el certificado de conformidad IFRA, que indica que la fragancia cumple los Estándares IFRA aplicables al uso previsto y precisa las dosis máximas correspondientes;
  • el certificado CMR actualizado, que acredita si la fragancia contiene o no CMR;
  • la lista de alérgenos, útil para las pieles sensibles.

Son estos documentos los que te permiten crear con confianza, mucho más que una mención de marketing aislada.


Nuestros consejos para usar tus velas con tranquilidad

Tanto la formulación como las condiciones de uso desempeñan un papel importante en la exposición a las emisiones de una vela. Estos son los hábitos que te recomendamos:

  • ventila la habitación unos diez minutos después de encender la vela, y luego con regularidad;
  • recorta la mecha a unos 5 mm antes de cada encendido: así limitas la altura de la llama y el humo;
  • asegúrate de usar una mecha del tamaño adecuado, garantía de una combustión limpia y regular;
  • te recomendamos no dejar la vela encendida más de 2 horas seguidas, sobre todo en un espacio cerrado.

Por último, por simple principio de precaución y no por un peligro demostrado, recomendamos un uso moderado y una buena ventilación cuando haya niños pequeños o mujeres embarazadas en la habitación durante mucho tiempo.


En conclusión

Sí, los CMR pueden ser peligrosos, y no tenemos ninguna intención de restarle importancia. Pero peligro y riesgo no son lo mismo: la clasificación europea se refiere al peligro intrínseco de una sustancia, mientras que el riesgo depende de la concentración, de la exposición y de las condiciones de uso. Esa es toda la diferencia entre una sustancia manipulada en estado puro y la misma molécula presente en trazas en una fragancia, a su vez diluida en torno al 10 % en la cera, sin olvidar que la combustión también entra en la ecuación.

En algunas fragancias para velas, puede haber sustancias clasificadas como CMR presentes de forma natural en las materias primas utilizadas, y a veces su presencia es técnicamente inevitable: es precisamente lo que permite que muchas fragancias existan y desplieguen toda su riqueza olfativa. Eliminarlas por principio empobrecería la paleta sin garantizar por ello un producto más seguro.

Por eso defendemos nuestra postura: en lugar de renunciar a estas fragancias, las controlamos rigurosamente (umbrales reglamentarios, pliego de condiciones, certificado IFRA y ficha de datos de seguridad) y declaramos sistemáticamente la posible presencia de CMR en cada ficha de producto, más allá de las menciones reglamentarias obligatorias. Y cuando una sustancia se reclasifica a escala europea, nos adaptamos a la normativa e iniciamos una reformulación. Mientras que una mención «sin CMR» no dice nada de la dosis ni del resto de la fórmula, la transparencia documental sí te da lo que necesitas para decidir con conocimiento de causa.

Quédate con lo esencial:
lo que protege no es una mención en una etiqueta, sino unos documentos verificables y unas dosis respetadas. Ahí es donde nos situamos, para que puedas dar rienda suelta a tu creatividad con total tranquilidad.


Fuentes

Este artículo se basa en los siguientes textos reglamentarios y organismos de referencia. Te invitamos a consultarlos directamente: