La Jesmonite es un material muy apreciado por lo fácil que resulta trabajarla y por las numerosas posibilidades creativas que ofrece. Entre las distintas referencias de Jesmonite disponibles, cada una responde a usos específicos, pero todas requieren algunos ajustes y buenos hábitos para obtener piezas perfectamente lisas, sólidas y sin defectos.
Puede que, mientras creas, te encuentres con burbujas de aire, que tu mezcla se endurezca antes de lo previsto o que tu creación se rompa al desmoldarla. Estos contratiempos figuran entre las dificultades más habituales cuando se empieza con la Jesmonite®. Descubre sus principales causas y nuestros consejos prácticos para evitarlos y sacar adelante tus creaciones con más tranquilidad.
Además de estos consejos, no olvides que la Jesmonite ofrece muchísimas posibilidades de personalización. Gracias a los pigmentos y a las distintas técnicas de coloración, puedes crear objetos que encajen a la perfección con tu estilo.
La formación de burbujas
¿Estás haciendo o vas a hacer tus primeras creaciones en Jesmonite, pero al desmoldar ves que se han formado pequeñas burbujas en la mezcla? No te preocupes: te damos unos consejos para que no vuelva a pasar o, al menos, para reducirlo al mínimo.
Por qué se cuela el aire en tu mezcla
Varios factores explican este fenómeno:
- Una mezcla demasiado enérgica atrapa aire sin que se note de inmediato.
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Un tiempo de mezcla demasiado largo. Cuanto más se alarga, más ocasiones tienen las burbujas de formarse.
- Verter el polvo en el líquido demasiado deprisa, o mover el molde durante la operación, atrapa aire a distintos niveles.
- No llevar el material a las esquinas y los detalles desde el principio deja que se formen bolsas de aire sin que te des cuenta.
Mientras ese aire siga atrapado, no desaparece: acaba subiendo a la superficie cuando la pieza ya se ha endurecido y deja marcas antiestéticas.
Bastan unos pocos ajustes para cambiarlo todo
Estos son los hábitos que te conviene adoptar para mejorar notablemente el acabado final.
Al mezclar:
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Vierte primero el líquido y después el polvo.
Así evitas que se formen grumos secos y ya no tendrás que insistir mucho rato para deshacerlos. -
Mezcla con suavidad, sin movimientos bruscos.
Un gesto regular y controlado basta para homogeneizar la preparación sin introducir aire innecesario. -
Elige la herramienta adecuada para el volumen que preparas.
Te recomendamos una espátula: permite incorporar la mezcla con suavidad, deshacer los grumos y expulsar el aire sin manipularla en exceso. Evita usar un batidor de varillas, ya que tiende a incorporar más aire durante la mezcla. -
Rasca con regularidad los bordes y el fondo del recipiente.
Así te aseguras una preparación homogénea y evitas que aparezcan zonas secas que debilitarían la textura final.
Al verter:
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Vierte en un hilo fino, siempre en el mismo punto.
Un flujo natural desde un único punto limita las turbulencias y evita que el aire se disperse en el material. -
Empieza con una pequeña cantidad en el fondo del molde.
Llevar el material a los bordes y a las zonas con detalle desde el principio permite expulsar el aire antes de que se convierta en un problema. No dudes en aplicar rápidamente una primera capa en el fondo y en las paredes del molde.
Una vez lleno el molde:
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Da unos golpecitos al molde o hazlo vibrar ligeramente.
Así, las burbujas de aire residuales suben a la superficie y pueden escapar antes de que empiece el fraguado. -
Opta por una mesa vibratoria.
Nuestra placa vibratoria Jesmonite® agita suavemente el molde para que las burbujas suban y salgan con más facilidad. Resulta especialmente valiosa para las piezas con muchos detalles o cuando buscas un acabado profesional sin defectos.
Mi mezcla se endurece demasiado rápido
El fraguado rápido es una característica propia de la Jesmonite. Este material se endurece deprisa por naturaleza, así que la mejor estrategia es trabajar en pequeñas tandas y encadenar los pasos con rapidez una vez mezclados los componentes. La preparación debe ser inmediata y el tiempo de trabajo es corto. De ahí la importancia de tenerlo todo a mano: molde, pigmentos y herramientas, antes incluso de empezar a mezclar.
¿Por qué fragua demasiado rápido?
Varios factores pueden acelerar el endurecimiento:
- Una tanda preparada en demasiada cantidad.
- Una estancia demasiado caliente.
- Una preparación que se alarga demasiado.
Recuerda: el material empieza a fraguar en cuanto terminas de mezclar. Cada minuto cuenta en el proceso.
Cómo ganar tiempo de trabajo
Dos buenas costumbres te ayudan a ganar margen:
- Anticiparlo todo antes de mezclar: las herramientas, el molde y los pigmentos deben estar listos de antemano.
- Preparar solo la cantidad necesaria para el vertido en curso, sin pasarte.
Bueno saberlo: Jesmonite ofrece retardantes de fraguado adaptados a cada sistema, para usarlos si tu proyecto requiere más margen de maniobra.
El retardante Jesmonite: alarga el tiempo de preparación
El retardante de fraguado es un aditivo formulado especialmente para aumentar el tiempo de trabajo de la Jesmonite antes de que se endurezca. Disponible para la Jesmonite AC100, AC84 y AC730, te da unos minutos extra para mezclar, colorear y verter el material en mejores condiciones, con más comodidad y precisión al realizar tus creaciones.
Te proponemos dos retardantes:
- El retardante compatible con la AC100: prolonga el tiempo de trabajo entre 25 y 30 minutos.
- El retardante compatible con la AC84 y la AC730: prolonga el tiempo de trabajo entre 45 y 60 minutos.
Mi pieza se rompe al desmoldarla
Las roturas al desmoldar suelen deberse a un desmoldeo demasiado temprano o a una pieza demasiado frágil para la forma del molde. Te recomendamos esperar a que la pieza haya fraguado lo suficiente antes de desmoldarla, pero sin dejarla demasiado tiempo en el molde.
Causas frecuentes
Una pieza fina, con detalles salientes o zonas muy delicadas, se rompe con más facilidad al sacarla. Una mezcla mal dosificada o poco homogénea también puede hacer que el objeto sea más frágil.
Cómo reducir el riesgo
Espera a que la pieza alcance el punto de fraguado adecuado y desmolda con gestos lentos y regulares, sin forzar las partes finas. Te aconsejamos preparar un moldeado limpio y bien pensado desde el principio, porque una buena preparación facilita la extracción y reduce los golpes que recibe la pieza.
En la práctica, la mejor estrategia es respetar el tiempo de fraguado recomendado, no manipular la pieza mientras siga caliente o flexible y elegir formas menos frágiles para tus primeras creaciones.
Domina fácilmente la Jesmonite con estos consejos
Los pequeños defectos de las primeras creaciones en Jesmonite son completamente normales y desaparecen rápido con un poco de práctica. Si respetas las proporciones correctas, preparas tu material con antelación y adoptas los gestos adecuados al mezclar, verter y desmoldar, obtendrás creaciones más limpias, más sólidas y con un acabado profesional. Cada prueba te ayudará a afinar tu técnica y a ganar soltura.
Para profundizar en tus conocimientos, conocer las distintas etapas de fabricación y dominar todas las técnicas esenciales, descubre cómo trabajar la Jesmonite en detalle.